Antes de la electrónica

Lucas Talloni, DJ y productor, creció rodeado de música y conectó con ella mucho antes de acercarse a la electrónica. Su padre era profesor de salsa, organizador de eventos y dueño de El Coyote, un bar ubicado en Bellavista donde convivían músicos, actores y distintos personajes de la escena cultural latinoamericana.

Pero no todo se quedó así. Su padre decidió cerrar el bar para hacerse cargo él solo de Lucas. Con el tiempo, ese mismo espacio se convertiría en el recordado Cianuro Toxic Bar, uno de los lugares más emblemáticos de los primeros años de la música electrónica en Chile.

Una coincidencia que años después terminaría conectándose con la propia identidad de Lucas.

Desde pequeño estuvo expuesto a una mezcla de sonidos poco habituales. Salsa, flamenco, música balcánica y jazz formaban parte del disco sonoro de su vida cotidiana.

Al recordar esos años, hay nombres destacados y reconocidos que aparecen constantemente.

«Mi viejo compartía con muchos artistas que eran sus ídolos y también los míos, como Fito Páez o Gustavo Cerati.»

Pero más allá de los artistas, hubo una enseñanza que terminó acompañándolo durante años. A través de una historia sobre una conversación entre Joe Vasconcellos y Chick Corea, entendió la importancia de construir una identidad propia.

«Le sugirió que buscara su identidad en los sonidos que realmente le gustaban.»

Los recuerdos más vivos, sin embargo, no están ligados a una cabina o una pista de baile. Están en las fiestas que organizaba su padre, las fogatas en la playa y la música sonando mientras compartía con actores y amigos de la familia.

«Los primeros recuerdos que tengo son cuando mi viejo hacía esas fiestas en la playa y me hacían bailar alrededor de la fogata con todos estos actores. Son las primeras cosas que me hicieron vibrar con la música.»

Con el tiempo, aquella idea terminaría convirtiéndose en uno de los pilares de su carrera.

Publicación Lucas Talloni | Proyecto en conexión con Cianuro Toxic Bar

Una búsqueda sin apuro

La electrónica apareció bastante después. Antes hubo batería, percusión africana, batucadas y una curiosidad constante por descubrir nuevos sonidos.

Durante su etapa escolar comenzó a involucrarse cada vez más con el ritmo. Primero desde la batería y luego desde la percusión, una disciplina que incluso lo llevó a dirigir batucadas en Santiago y Valparaíso.

Años más tarde encontraría una influencia clave en el disco Mundo de Rubén Blades, una obra que mezclaba sonidos de distintas culturas y que terminó marcando profundamente su forma de entender la música.

Pero, a diferencia de muchos artistas, Talloni no siente la necesidad de definir rápidamente una identidad.

«Yo no sé si realmente he encontrado mi identidad porque a veces eso me angustia, pero siento que es algo valioso experimentar diferentes sonidos hasta encontrarlos. Como que no tengo ningún apuro en eso.»

Lejos de verlo como algo negativo, entiende que la música también es un espacio para explorar y descubrir nuevas facetas.

«A veces te empujan a encasillarte dentro de un concepto, y creo que uno puede tener esas diferentes personalidades.»

Incluso reconoce que esas distintas versiones conviven naturalmente en él.

«Yo podría tocar minimal en un restaurante de tarde y estar feliz, pero también me gusta el techno más oscuro. Siento que esas dos personalidades conviven en mí y no veo por qué tendría que elegir solamente una.»

Más que perseguir una fórmula o una tendencia, Talloni prefiere seguir descubriendo. Después de todo, esa búsqueda sigue abierta.

«Siento que es algo valioso experimentar diferentes sonidos hasta encontrarlos. Como que no tengo ningún apuro en eso.»

Lucas Talloni | Teatro C

El profesionalismo como forma de vivir la música

Cuando se habla de profesionalismo, Lucas no piensa en números o seguidores. Piensa en hábitos, en respeto y en las personas que fueron marcando su camino.

Uno de ellos fue Marcelo Medel. Compartiendo cabina con él, entendió que el profesionalismo también estaba en los pequeños detalles.

«Marcelo Medel era el primero en llegar a escuchar los warm ups de los otros cabros que estaban tocando temprano.»

Otra figura que ha marcado su camino es Francisco Allendes. Más allá de ser su profesor de producción musical, hubo actitudes que terminaron llamandó profundamente la atención de Lucas y que hoy en día busca replicar.

«Había muchas cosas que me llamaban la atención del Panchito. Terminaba de tocar y lo primero que hacía era bajar de la cabina, entrar a la pista y compartir con toda la gente que quería sacarse fotos o hablar de música. Eso me llamaba mucho la atención.»

Lucas Talloni b2b Francisco Allendes | La Serena

Con el tiempo, también aprendió a relacionarse de otra forma con el trabajo nocturno y los excesos que muchas veces rodean la escena.

«También es tocar sano, tocar lúcido. Al final es tu pega. Si tenía que tocar en un after a las nueve de la mañana, no podía carretear toda la noche y llegar copeteado. Yo prefería dormir toda la noche, alimentarme bien y llegar descansado. Eso lo encontraba más profesional.»

Su visión también se extiende a la escena chilena. Si bien reconoce el talento que existe en el país, cree que todavía falta más tolerancia.

«Siento que hay un elitismo acá en Chile que hace que los cabros repitan mucho esto es música y esto no. Para los gustos, colores. Ese tipo de comentarios terminan empobreciendo las conversaciones.»

Pero esa crítica no nace desde la distancia. Al contrario. Talloni cree que una de las tareas pendientes es aprender a escuchar más lo que ocurre alrededor.

«Para mí es fundamental, con todo el talento que hay acá en Chile y con todos los cabros que están haciendo buena música y sonando afuera, escuchar esos temas de nuestros colegas, de la gente que tenemos al lado. Todos están súper atentos a lo que sale afuera, pero tenemos tanto talento acá que sería importante tener esa cultura de escuchar lo que va saliendo al lado y preparar los sets con música de nuestros compañeros de pega. Al final, eso hace que se nos abran las puertas a todos. Hay espacio para todos.»

Pero más allá de las modas y los nombres, Talloni entiende una fiesta como una experiencia colectiva. Por eso nunca ha conectado con la cultura del VIP y el protagonismo excesivo alrededor del DJ.

«La gente se pelea mucho por estar en el VIP, por el prestigio o por la foto de Instagram. Al final los parlantes y las pantallas están puestos para mirar hacia adelante, no para estar detrás del DJ.»

Por lo mismo, las fiestas que más recuerda son en foprmato club, aquellas donde la experiencia está por encima de todo. Una de ellas fue una fecha de Sides, organizada por Guillermo Aguilar (Nas.T), que hasta hoy considera una de las mejores de su carrera.

«Era un subterráneo con una estética súper cruda, súper underground. El DJ estaba puesto al medio y alrededor tuyo tenías el Funktion One en 360 grados. Tenía gente bailando adelante, atrás y a los lados. Donde te pusieras sonaba increíble.»

Lucas Talloni | Sides

Sin embargo, lo que más recuerda de aquella noche no es el montaje.

Días antes de la fecha, Matías Aguayo había lanzado El Internet, una canción con vocales que Lucas considera distinguiblemente chilenas. Después de varias noches de estudio encontró una mezcla con Lugomix de Ricardo Villalobos y decidió probarla.

«Cuando empezaron a sonar esas vocales, me acuerdo que toda la gente se empezó a acercar para cachar qué estaba sonando. Ahí me di cuenta de que esas noches de estudio son importantes. Ahí está el amor al arte.»

Por eso, cree que la preparación previa y proponer cosas nuevas sigue siendo parte escencial del oficio.

«Hay muchos cabros que tocan toda la semana y terminan haciendo los mismos sets de memoria. Siento que hay que ponerle un poquito más de amor al arte.»

Esa misma filosofía explica por qué el warm up ocupa un lugar especial dentro de su forma de entender una fiesta.

«Hay gente que viene de la calle, que quizás nunca ha entrado a un club o viene con problemas de la pega. Uno tiene que recibir a esas personas y construir una experiencia.»

Para Talloni, un DJ no es simplemente alguien que pone música.

«Lo primero que aprendí es que un DJ es como un líder de ceremonia. Tiene que ir contando una historia y llevar a la gente por un viaje.»

Una forma de entender la música que, con los años, terminó convirtiéndose en una forma de vivirla.

Lucas Talloni | Reel Club la Feria

Un camino que nunca planeó

Pese a los años y las experiencias acumuladas, Lucas reconoce que todavía convive con el pánico escénico.

«Todos los días. Incluso en este momento. Siempre sigo súper vergonzoso. A mí me tirita la mano cuando tengo que tocar.»

Pero con el tiempo encontró en la producción musical una forma de canalizar emociones y conocerse mejor.

«Siento que tiene que ver con un trabajo de autoconocimiento. Al final también es un poco de terapia. Es súper terapéutico.»

En paralelo, encontró en Lucas De la Maza un compañero de ruta con quien compartir largas jornadas de estudio y producción.

Entre búsquedas de jazz, trompetas y ritmos más ligados al groove, ambos fueron construyendo una dinámica que todavía se mantiene.

«La pega que ha hecho mi tocayo es súper bonita. Con él comparto toda la pasión que tenemos. Cuando empieza a tocar el Lucas De la Maza, uno cacha al tiro que es él. Tiene unas vocales súper poperas, con bajos y kicks pesados, súper agresivos y rapiditos.»

Más allá de los estilos, ambos han compartido incontables jornadas de estudio y producción, algo que Lucas considera fundamental en su desarrollo.

«Tengo unas sesiones de música que nos pegamos con el Lucas que también me han marcado harto y me han ayudado mucho a producir.»

Reel Lucas Talloni b2b Lucas De la Maza | One

Pero uno de los hitos más importantes de su carrera llegó con Francisco Allendes. Lucas fue seleccionado para formar parte de un reducido grupo de alumnos en su programa de producción.

«Yo sentía que tenía muchas áreas grises, pero podía llegar a hacer la misma música con el mismo nivel de producción. Que Pancho me escogiera fue súper gratificante.»

Sin embargo, incluso con la producción ocupando cada vez más espacio en su vida, nunca tuvo como objetivo convertirse en DJ.

«Todavía no sé para dónde va mi camino, porque nunca decidí directamente hacer DJ.»

Fueron otras personas las que comenzaron a empujarlo hacia ese lugar. Pietro Mengarelli, Ernesto Hirmas y el colectivo UNITE insistían constantemente en que Lucas se presentara en una cabina.

«Ellos me decían: ‘Lucas, tenís que tocar frente al público, porque en verdad tocai bien’.»

Con el tiempo empezaron a llegar nuevas experiencias y oportunidades. Una de las que más recuerda ocurrió en Onaciu, donde le correspondió hacer el warm up para Marco Latrach.

Antes de cerrar su set, Lucas le preguntó a Marco si podía cerrar con un track de él (Sopaipillas Light). Marco quedó impresionado porque no mucha gente sabe de ese track.

«Me preguntó cómo conocía ese tema y terminamos hablando de música. Son esas cosas las que te hacen sentir que vas por un buen camino.»

Lucas Talloni | Colectivo Unite

Y aunque hoy ha tocado en distintos clubes y ha vivido experiencias que nunca imaginó, Lucas sigue sintiendo que gran parte de su historia ocurrió de forma natural.

«Nunca me vi tocando en clubes grandes. Yo me dejé llevar. Fui como empujado a todo esto y se me fueron dando experiencias súper bonitas.»

Quizás por eso, cuando mira hacia atrás, no ve una carrera diseñada paso a paso. Ve una vida marcada por la música, las personas que fueron apareciendo en el camino y una historia que, simplemente, se fue dando.

Entrevista tipo podcast

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